sábado, agosto 30, 2008

Perfección

Durante sus clases, el maestro Hatsumi hace hincapié en que no debemos obsesionarnos en hacer que una técnica tenga una forma perfecta -realmente hace hincapié en cientos de cosas, pero hoy me ha dado por mencionar solo esta-. Evidentemente no dice que la perfección sea algo mal, sino que no debemos obsesionarnos con ella. Una técnica hecha "al aire" tiene una forma -conocida como kata en algunas artes marciales- estandarizada y estética que recoge todas las propiedades de su ejecución. A saber, la posición de los pies, el equilibrio, el movimiento que se hace con la cadera y el que te deja hacer -o te lleva a hacer- después... Copiarlo tal cual no resulta fácil pero tampoco es necesario hacerlo al cien por cien -el copiarlo, digo-. Algunas personas son más grandes que otras, tienen los brazos más largos o cortos, pesan más o menos, etcétera... En definitiva, cada persona es un mundo y no todos ejecutarán la técnica del mismo modo. Si a todas las particularidades del individuo que realiza la técnica (tori) le sumamos las de uke (el que ataca) cuando están "trabajando" en pareja -o más (hmmm)-, fijar una técnica estéticamente buscando la perfección de la misma puede resultar nefasto. Me explico, cada persona se mueve de un modo distinto y ataca de un modo distinto -hasta ahí bien, ¿no?-, podemos conocer ese modo o no, pero ligarnos a un tipo de ejecución de una técnica determinada obsesionándonos a la vez con que ésta resulte perfecta puede hacer que la técnica en cuestión no sirva de nada. Lo importante es ir adaptándose a la situación sin aferrarse a nada en concreto pero teniéndolo todo en cuenta. Es algo muy "zen", quizás contradictorio y surrealista, comprometerse con algo sin llegar a comprometerse del todo, estar sin estar, pero al mismo tiempo estando en todo y nada a la vez -ya me rallo-. El caso es que al final se acaba dando a entender que hay que realizar la técnica correcta pero sin forma perpetua inmutable, ha de ser la misma técnica en esencia pero no ha de parecer una técnica. Puestos a comparar sería como la cerámica "zen" japonesa, esas tazas de té que han sido hechas adrede con unas imperfecciones que parecen casuales pero que para nada lo son. Explicándolo puede que uno quede bien, pero verlo en práctica es realmente impresionante, tanto que a veces crees que estás viendo algo falso y preparado de antemano.

Abandonemos ahora el terreno de las artes marciales. Situémonos pues en el mundo real, lejos de dôjos y demás lugares que quizás condicionen de algún modo nuestro comportamiento y manera de pensar para con estas cosas. Yo soy de la idea de que todas las cosas están conectadas de algún modo y que una solución o idea puede ser adaptada para todas -y no me refiero a la expresión "... es como un toro"-. Lo que quiero decir es que eso mismo de no obsesionarse con la perfección al realizar una técnica lo podemos trasladar tranquilamente a la vida del día a día. Vivimos en un mundo que cambia un día tras otro, un mundo en el que la ciencia y la técnica han evolucionado de manera considerable. Estos cambios en realidad no son más que matices, pequeñas cosas que han acarreado grandes repercusiones -buenas y malas-, pero que en definitiva no han alterado la conciencia humana. Los seres humanos seguimos siendo en cierto modo como nuestros antepasados de hace miles de años. A nivel espiritual y social hemos evolucionado en las formas, pero de vez en cuando surge la vena troglodita que todos llevamos dentro y el caciquismo y la incultura causan estragos. En definitiva siempre acabamos repitiendo los mismos errores, de modo distinto quizás, con nuevos matices, pero en esencia es el mismo hilo el que mueve la marioneta humana. Seguro que cuando algo tan extenso e insondable como es lo cíclica que resulta la historia de la humanidad nos lo aplicamos a nosotros mismos, perdón, quiero decir, cuando analizamos nuestra vida desde el mismo punto de vista que analizaríamos la historia, descubrimos que seguimos cometiendo los mismos errores, y que a poco que bajemos la guardia se nos puede ir todo al garete.

Volviendo al tema de las artes marciales, es del todo inevitable que un día nos encontremos en una situación contraria a nosotros y nuestras técnicas, un mal puñetazo recibido, una pérdida de equilibrio, cualquier cosa. Por supuesto lo primero es aceptar que "si estás en el ajo te vas a acabar picando", pero adaptarse a las circunstancias sin obsesionarse porque hayamos perdido la bella fachada que es nuestra técnica ni creernos perfectos o intocables, es -como aquel- un primer pero gran paso hacia la paz interior -perdón, demasiado "espirituoso"-. Es lo mismo que conocerse a uno mismo, puede que no podamos ahorrarnos todos los quebraderos de cabeza pero alguno habrá que dejemos fuera y, de todos modos, al conocernos podremos mantener la calma con más facilidad.

Escribo esto mientras percibo que últimamente gente que me rodea tiene algo que decir sobre como debería ser yo, los principios que debería tener, lo que debería hacer con mi vida... Por lo visto sabrán mejor que yo lo que pienso, si es que lo hago, o tienen información privilegiada de "fracasadossuicidas.org", vaya usted a saber.

De cualquier modo, y siendo friki a pesar de que me fusilen por ello, no digamos la frase de Gaius Baltar: "you are perfect just how you are", porque más de uno se lo podría creer, un problema, oiga.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Aso ho fiques perque tant de pegarme ta obert la ment. Veus com jo soc sa

Oimado dijo...

Doncs te pegaré més... Camí de la il·luminació...

StalinisterSinister dijo...

Roberto, jo tambe vuic ser un iluminati, te nesesite